
Cuando leo a Heidegger, una extraña sensación de reencuentro con mi propia esencia en tanto que ser humano me atraviesa todo el espíritu. Cuando leo a Heidegger, mi miente se abre y estruja a la vez. Cuando leo a Heidegger, siento pavor. Pavor al retrotraerme a mi relación originaria con el Ser, pavor al percatarme del Ereignis, es decir, el acontecimiento apropiador del ser y el hombre (o sea, yo en tanto que hombre). Pavor al intuir la Ge-stell (estructura de emplazamiento o com-posición), es decir, aquello que tiene de esencial la técnica por lo cual el hombre está sometido a ella y es ciego ante su relación con el Ser y la verdad tanto de esta relación como del Ser mismo. Pavor al percatarme del estado de desorientación del hombre, de nuestra decadencia y nuestra dependencia respecto a algo que creemos dominar y a lo que realmente estamos subordinados: la técnica (más bien, a su esencia). Pavor del grave peligro de desligarnos totalmente de nuestra ex-sistencia, es decir, de nuestro ser-en-el-mundo envuelto en una co-pertenencia al Ser, oyendo su llamada e iluminándolo. Cuando leo a Heidegger me siento transportado a una dimensión desconocida que se me revela como mi dimensión más propia. Me siento en un lugar extraño que, en su extrañeza y gracias al pensamiento de Heidegger, se me hace familiar. Un lugar que es mi propio mundo, en el cual llevo 22 años y del cual poco sé. Cuando leo a Heidegger siento el pensamiento en su manifestación más pura, y me siento parte de él, participando auténticamente de él. Cuando leo a Heidegger me doy cuenta que, en cuanto termine mis estudios de Filosofía e inicie mi propio camino en ésta, no podré dejarlo de lado y, probablemente, él deberá ser mi punto de partida.
Cuando leo a Heidegger me siento oprimido por el mundo técnico-industrial, a la vez que siento la salvación cercana, muy cercana. Pero es una cercanía que me provoca pavor porque siento que en cualquier momento puede alejarse. Una cercanía difícilmente asible.
Cuando leo a Heidegger me siento libre.

5 comentaris:
Dasein: De las cenizas de antiguo Ateneo, ha surgido este:
http://ateneopolitica.creatuforo.com/index.php
Te esperamos si quieres venir. Es independiente de cualquier partido.
Viriato.
Hola Dasein, pienso claramente que la gente como usted habla mucho de libertad sin saber que ese término es subjetivo. Es un término tan intransigente como lo que usted dice que yo defiendo. Es usted un señor contradictorio y obviamente se aprecia cuando ud. dice defender la ideología de José Antonio Primo de Rivera cuando al tiempo habla de libertad. ¿Libertad para qué? - Diría Lenin. Además ¿qué es libertad? Tiene muchos sentidos ese término. La única libertad que defiendo - vuelvo a insistir - es la libertad de empuñar un fusil para romper los grilletes de la esclavitud.
En primer lugar, que quede claro que yo no me adhiero a ninguna ideología política.
En segundo lugar, sí, simpatizo con el pensamiento joseantoniano y con el nacional-sindicalismo, en tanto que los he estudiado y no los considero unas corrientes fascistas, como las debes considerar tú, sino unas corrientes muy válidas y con las que comparto muchas ideas (que no todas). Creo que la ideología de José Antonio es perfectamente armonizable con mis ansias de libertad porque defiende la integridad, la dignidad y la libertad de las personas por encima de todo. El Estado nacional-sindicalista que él reivindicaba no era totalitario en el mismo sentido en que lo fueron el nazismo o el bolchevismo, sino en el sentido de que todos los ciudadanos participarían de él a través de sus órganos municipales, familiares y sindicales. También defendía la autonomia del individuo pero con un control orientado a que los intereses personales no pisotearan el interés común. Sus medidas autoritarias van encaminadas a equilibrar estas cuestiones, no a oprimir la población mediante la violencia. Hay cosas sobre las que difiero, evidentemente, pero le defiendo porque creo que su pensamiento es muy correcto y válido, y no me parece contradictorio para nada el defenderlo con hablar de libertad.
Y libertad ¿para qué? pues para construir una sociedad más justa e igualitaria, para que el individuo se desarrolle libremente, para la cultura y para todo siempre y cuando se respete la libertad de los demás y no se utilize la propia libertad para aprovecharse de los demás en favor personal como se hace en el capitalismo liberal. Libertad para que las personas puedan ir de un país a otro libremente y no se encuentren con actitudes racistas, para profesar el culto reigioso que le plazca a cada uno, para poder vivir dignamente. Para que uno se sienta cobijado en su país (sea autóctono o inmigrante) y que el Estado le proporcione facilidades y no dificultades, y que los deberes que se establezcan sean en beneficio de todos y no de unos cuantos.
Entre otras cosas, eso es lo que yo creo que debe llevar la libertad. Y si tú crees que esto es opuesto a lo que decía José Antonio, sólo te diré que no has entendido a José Antonio. Se le pueden criticar cosas (yo hay cosas que, como ya he dicho, no comparto), pero la validez de su pensamiento y la honradez de su persona me parecen cosas veraces y convincentes, como así le han parecido a muchísimas personas de izquierdas a lo largo de los años, hasta que a los españoles nos dio por recordar nuetsra Historia a medias y desde una óptica interesada.
Por cierto, tu nombre me recuerda a ese aberrante partido que fue la Cruz de Flecha de Szalasi, vanguardia del fascismo rumano. Aunque viendo tus textos misógenos y violentos y tu visión d ela pareja como una propiedad privada, tampoco me extraña.
fe de erratas: quería decir fascismo húngaro.
Sí que se nota tu pasión por Heidegger. Tus anteriores artículos sobre el mismo son excelentes, y se notan llenos de vida. Es, definitivamente, un pensador al que me tengo que acercar más. Hasta ahora sólo he leído el debate que tuvo con Jünger sobre el nihilismo. Tengo en casa los "Conceptos fundamentales". En cuanto pueda me asomaré a ellos.
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